Escapar, como lo llevo haciendo desde siempre. Pero siempre con un ojo aferrado al pasado, de lado a lado sin parar de recordarlo. Un me voy a dormir es la escusa perfecta para dejar a un lado eso que me hace tanto daño, ese error que se paga con los años, provocando daños. Me busco en el espejo de tus ojos en aquella foto, donde tus brazos eran mi punto de apoyo, donde tu sonrisa era la escusa perfecta para robarte un beso y seguidamente cientos más. Pero ya que no queda nada, ni de ti, ni de mi. Es una foto vieja que sólo nos recordará que un día fuimos algo más, que quizás nos hará pensar lo afortunados que fuimos por conocernos o al contrario te hará recordar que siempre mereciste algo mejor que un cuerpo roto, desgastado por los daños. Que sin querer te arrastro con ella al fracaso de tu primera relación. Aún así siempre tienes buena cara para mi a pesar de haberte roto un poco de más… más de lo que jamás te has merecido y muchos menos de lo que yo te he merecido a ti. Que estúpido y doloroso resulta pensar que cuanto más he intentado protegerte de mi, más en peligro has estado. Que frustrante resulta admitir que jamás logre darte lo que alguien como tú merece, que hay momentos en los que desearía no haber sido esa piedra, la que encontraste en Toledo y tropezaste seguidamente en otra ciudad, tu ciudad. No hay perdones, ni disculpas para mi, siempre quise ser un alma libre y solo he sido un alma aferrada a personas que me han hecho más rotos que tejidos de piel, y he añorado abrazos a medio hacer, besos que aún permanecían en el horno de tu boca y eso ha provocado lágrimas que han chocado contra las rocas, provocando…

una marea fría, que hiela todo lo que toca.

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