Por un instante me he quedado enredada en las ramas de tu risa, me he perdido en el viaje del recuerdo sin saber muy bien como volver. Puedo ver como aún me sostienes en lo alto de tus hombros haciendo algo de fuerza como quien sostiene un trofeo, tu sonrisa ocupa toda tu cara y tu voz aún parece cálida. Parece que no han pasado los años por  ti ni por mi, que estamos en el coche de camino al cine con fecha jamás volver. Puede que el mundo sea contradictorio y que todos los astros se estén moviendo a una velocidad jamás imaginada, pero algo falla, faltas tú. Faltamos nosotros. Como si fuese suficiente decir que faltamos pero sin intentarlo, puedes decir que habrá un café alguna vez, puede, como pueden muchas cosas, como quien puede prometer no desaparecer, cuando ya ha desaparecido. Sin rastro, sin huellas, con fin. Estúpido pero sino vivimos de recuerdos de que vivir ahora, si solo queda eso. La vida pasa, y con ella hemos pasado nosotros, mi edad, mi inmadurez mis pequeñas ganas de ser, y tú, y tú, que con los años has perdido más que ganado conmigo, ahora que mi risa en tu memoria solo es un pequeño soplido de aire con sabor a sal, que amarga y desgasta lo bonito del recuerdo. Que marchita, como las flores que nos han visto crecer, como las que te vieron decir “si quiero” más de una vez. De todo a nada, de nada a todo, ahora estamos tan perdidos que por encontrar no encuentro ni el sentido. Como resumirte tantos años en pocas letras que están igual de desordenadas como mi pecho, que quiere gritar “abrázame”. Favorito, la RAE define favorito como: persona o cosa estimada y apreciada con preferencia. Aunque yo prefiero definirla con tu nombre, con tus apretones de mano, con todas las fotos en las que tú siempre estas a mi lado, sonriendo. Supongo que también se podría definir eso como felicidad, una felicidad pasajera, que se perdió con el paso del tiempo, apodado pasado.

LY.

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