Soy tan tuya que a veces duelo, soy tan mía que a veces se me olvida en que jerarquía olvide el verbo amar. Si antes o después de ti estaba yo, o eso creo recordar. Hablan del amor como algo necesario para sobrevivir, pero es la forma más sencilla de morir, lentamente. Nos quedamos en aquel beso como si fuese a darnos la vida, otra vez. Pero la esperanza se agota, termina. Y con la esperanza la sonrisa. Hasta que llega otro amor, otro nuevo amor. Y tú te disculparás si vuelves a llamarle amor, le avisarás que eres un huracán, que estás a punto de estallar, que se vaya antes de terminar. Él no te hará caso y se arriesgará. Tú perderás otra vida y él, él la esperanza del verbo amar. Estamos metidos en un circulo vicioso, en el que nos han hecho creer que necesitamos a alguien para ser realmente felices. Yo voto por la felicidad sin tus labios, sin tus manos, sin tus caricias. Yo voto por esa felicidad. Pero no me conformo.

Así que, sigue perdonándome las veces que te llamo amor, porque yo te perdonaré todas aquellas que no tengan contestación.

 

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