Que hable quien quiera le permito su derecho a reivindicarte, no importa la hora ni el lugar. Da igual si hablan de tu risa o de tus lágrimas, que sabrán ellos. Seguro que aún no se han fijado en las pequeñas arrugas que se te forman cuando sonríes, ni en cada una de tus cicatrices, con su historia. Ni en cada uno de tus lunares que yo podría situartelos de memoria, sin ningún fallo, sin olvidarlos. Seguro que tampoco saben que cuando lloras la noche se hace más oscura, y que tus lágrimas caen al vació, de tu pecho, dejando un sabor amargo en cada esquina de mi cuerpo.

Que sabrán ellos de querer como yo siempre te he querido a ti.

Que sabrá el mundo de sufrir si aun no te ha perdido a ti. 

Que sabrán ellos, que sabré yo, sin ti.

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