He soñado contigo, supongo que es lo único que te mantiene vivo en mis recuerdos. Hoy llueve, como casi siempre corazón. Alguien parece estar pidiéndome a gritos que salga a hacer primavera en Otoño, entre tanto dolor. Mi ventana por momentos se vuelve una celda con barrotes, y miro con nostalgia el jardín donde tantas veces baile. Ese jardín que tantas veces en la noche se volvió un tablao flamenco. Todos los días la misma rutina, sin ti. Pero con ella.

Alguien golpea la puerta de mi habitación y entra sigilosamente, me mira y sonríe. Se acerca casi de puntillas para abrazarme y desearme un feliz día, “Buenos días corazón”. Ella, la que cada vez que entra en mi habitación las flores de palo parecen florecer, hace que las fotos cobren vida y huela a sal, me hace sonreír entre tanta ruina.

Y en esos momentos pienso lo afortunada que soy de tener lo que tengo, y el favor que me hiciste al desaparecer.

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