El amor llega sin avisar, puede estar en cualquier esquina esperando a que bajes la guardia y te sorprenda. Y tu le mires con los mismos ojos que al anterior y te digas: otra vez no.
Pero con el paso de los días eso se te olvidará, y te fijarás en él o en ella. La abrazarás sin que se de cuenta, cuando este de espaldas con la mirada. Al principio, solo hablaréis, os contaréis de donde venís que hacéis y que queréis ser.
Antes ese pretérito imperfecto era solitario, ahora se complementará con esa persona y hablaréis en plural, al principio con miedo, sin saber en que podrá desenlazar. Inconscientemente estarás esperando todo el día ese mensaje , su mensaje.
No quieres darte cuenta de que ya es demasiado tarde, que has empezado a llamarlo amor. Que cada vez que os veis una sonrisa desemboca con prisa en su boca, perderás la noción del tiempo, y cualquier escusa será buena para abrazarle.
Os buscaréis con la mirada en todos los recovecos de la ciudad, y cuando os encontréis será como volver a empezar.
Os sonreiréis desde lejos, y ya tendréis los brazos preparados para no volveros a soltar.

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