Te he besado tantas veces que mis labios son casi tan tuyos como míos, he leído más sobre amor que vivido, aunque he muerto más que cualquier suicida empujando su cuerpo al vacío, a tu pecho que es lo mismo. Queriendo más de ti que de cualquiera que pueda darme más. Suplicando tu paciencia cuando está pérdida entre mis pataletas de niña pequeña. Perdiendo la cordura con nuestras locuras que hacen de mi un alma libre, feliz. Me quedaré aunque me pidas que me vaya, mil veces, mil más. Cuando cierres los ojos para no verme, para no llorarme más, que cuando me extrañes estaré abrazada a ti con fuerza, como siempre, como ahora. Te querré como nunca, como ya lo he empezado hacer.

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