Nos pasamos la vida queriendo, apostando por amores barranco, despidiendo cada día al que podría llenarnos y no embargarnos la alegría. Día tras día, como si fuésemos aeropuertos, con complejos de despedidas.

Algunos de los pasajeros se disponen a partir con billete jamás volver, y por el contrario, otros de los viajeros han sellado la vuelta con un beso o con dos, depende de la clase en la que viajen. Regalámos flores y pañuelos. Nos perdemos entre tantos te quiero que muy pocos llegan a ser sinceros.

Nos pasamos la vida o mejor dicho ella pasa ante nosotros, con acentos y olores distintos, aunque siempre habrá alguien que te recuerde al viajero anterior y con lágrimas de sabor a recuerdo, le preguntes:

¿Señor/a se dispone usted de nuevo a partir? Por favor, no olvide sellar su vuelta con aquel beso que usted nunca me dio. Buen viaje 

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