Voy a llamarte y a pedirte otra oportunidad, o quinientas si una nos sabe a poco.
Volveremos a estrellarnos y volverás a llamarme para la reconciliación del mes, del año o del siglo. Todo depende de las ganas que me tengas, que nos tengamos.
Nuestros amigos nos dirán que hemos perdido el Norte o directamente la brújula por completo. Y desde ese día ya no sabemos el camino de vuelta a casa sino el camino de vuelta a nuestros besos. La gente nos avisará de que estamos a punto de acabar como ‘el rosario de la Aurora‘, pero llama tu a esa señora y dile que este es nuestro momento, que aún no es el final del cuento. Yo me encargo de explicarles a tus padres que nuestra relación está en un tira y afloja continuo pero que no se preocupen que yo siempre te cuido.
Y ahora viene lo difícil amor. Cómo le hacemos llegar a los señores ministros que, no pintan nada en nuestras vidas, que los queremos fuera de ellas, que venimos buscando nuestros derechos y que nosotras decidimos sobre nuestro cuerpo.
Tengo una vida, no se cuantos años de viva, de alegría o de miseria. Pero lo que sí sé …

Es que quiero equivocarme, perdonarte, llorar de rabia cuando te hagan daño, reír sin poder evitarlo, tropezarme, aprender a quererme una y otra vez.

Y todo eso, siendo la misma persona que he sido siempre.

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