Hoy como ayer he venido a recordarte, a llevarte flores a cualquier lugar lejos de mis ruinas, a gritarle al viento que eres mi mejor verso.
Los violines destrozan mis cuerdas vocales, y por segundos pronunciar tu nombre me resulta imposible, es como intentar que mi corazón deje de llorar en tiempos de tormenta.

Perdona.

Me dejaste de herencia esa sonrisa tuya por bandera, aunque a veces cueste alzarla al viento.
Contigo era más sencillo tripular barcos, jugar a ser pirata sin pedir rescate por los corazones robados. Comprendí el valor de una caricia, sentí la ausencia de tus besos, llore con rabia contra el cielo.
A día de hoy sigo sin entender porque el destino quiso dejarme aquí sola. El frío aprieta y busco cualquier escusa para recordarte, para sentir de nuevo el calor de un hogar.
Pero no lo siento, no te encuentro, me pierdo de nuevo.

Hoy como ayer, te recuerdo.
Hoy como ayer, es invierno.
Hoy como ayer, te quiero.
Hoy como ayer, hoy como ayer mi cielo…

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