Después de un millón de “te quiero” cruzando los dedos, tras cien vasos de Ron derramados en tu pecho, tres años más tarde he de decir que lo siento. Yo tampoco te quiero.

Es hora de empezar a ser sinceros, hora de aclarar sentimientos y borrarle tantos “pero” al corazón. Es hora de ponerle fin a esta farsa, de bajar el telón a esta historia, jamás merecedora de ser llamada de esa forma.

Volver a verte es como romper todas las copas de una boda, como gritar de miedo en medio de un te quiero, como decir adiós cuando acabas de llegar. Como ver mi pasado andar con tus formas, sin tu prisa con tu sonrisa merecedora de un Goya.

Hemos vuelto a chocar sin vernos. Como siempre. Pero esta vez, diferente. Cambio de papeles. Mi indiferencia juega con tu mirada que ya no mía, me mira.

Me pierdes, también de vista.

Pides tequila y que alguien te sane la herida.

La que un día tú abriste.

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