No espero que me entiendas, seguramente, no haya persona en la tierra que cambie más de idea que yo. Pero si algo he tenido claro es que –le quiero-, y que su felicidad es un cuarto de la mía, aunque ya no lo compartimos.

No quiero saber nada de ti, sólo espero que le trates como se merece, como a veces no supe hacerlo yo. Que no cometas mis errores, que si en algún momento él te habla de mi no te enfades, párate a escuchar y aprende de los fallos que yo tuve y que él seguramente te este pidiendo a gritos que no cometas. Pero si él no lo hace … Te aconsejo que tú no lo hagas, porque podrías abrir heridas que él ya ha tapado.

Escúchale, quiérele, quiérele, sé musa entre poetas pero siempre sé la suya. Demuéstrale lo que vale aún cuando llegue a tu casa y no pueda ni moverse por el cansancio de seguir viviendo de recuerdos, sorpréndele cuando el día le este yendo mal, permanece a su lado cuando él crea que ya te has ido.                                               Estoy segura que sabrá agradecértelo.

No tenemos muchas cosas en común, seguramente y a ciencia cierta sólo tengamos una, y esa es él. Por eso, quiero aconsejarte un par de cosas que seguramente terminen siendo el doble o más.

Cuando se enfade no te quedes con la mitad de las palabras que te haya disparado, su boca se convierte en pistola y tiende a disparar sobre la parte que más duele, pero sólo lo hará para que entiendas en tu piel como se siente.

Cuando tú lo hagas, no te calles y no le digas que no pasa nada. Él sabe perfectamente que pasa algo antes de que tú lo demuestres. Así que díselo, porque de un corto el puede hacerse una trilogía en su cabeza y se la callará hasta el día que reviente porque no aguanta más.

Sé tú misma, no hay cosa que más le guste que ver a una persona en todo su esplendor, aún cuando se enfada, aún cuando se calla y sonríe. Enseñale cosas que no conoce, convéncele de cosas que jamás creería y luego echate a reír como si el fin del mundo estuviese cerca, porque eso él jamás lo haría.

Cuando te pida estar solo, o espacio por algún motivo. No sigas mi consejo, lo que siempre he hecho. En esos momentos deja de pensar en lo que tú crees que es mejor y escúchale a él, yo durante dos años he tropezado en ese fallo y lo he seguido haciendo hasta que él te conoció.

Besayúnale. 

En el momento que te mire a los ojos y te diga más que con palabras, habrás conseguido más de lo que yo conseguí en semanas, incluso en años.

Sé clara, se nube y viento cuando el deje de necesitar calma. Pero cuando llueva abrígale del miedo, porque solemos llover por dentro en días fríos, en fechas señaladas.

No permitas que tus dudas te abracen mejor que él, pues créeme que no lo harán                                                                   cuando él no esté.

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