Me encuentro a ochocientos veinte versos de tus besos,

a una luna muda de tu pecho

y a dos leguas de conocer el amor, otra vez.

Quiero ser libre aún amándote

y en su defecto querré ser libro. 

En manos de cualquiera

que quiera ser más beso que prosa,

más acierto que error.

Quiero;

ser la inspiración de alguien que jamás haya amado,

dejar de ser el hilo de tu voz, quebrante.

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