A veces me preguntas que qué pienso cuando me callo y sonrío,

te digo que la vida es como una noria

que jamás sabes cuántas vueltas darás antes de bajar,

de volver a la realidad.
Porque todos sabemos que volar sin ti es imposible,
pero miento si digo que poéticamente hablando no se puede.
Porque claro que se puede.

Me han llamado quinientas veces para preguntarme
si la soledad es buena compañera,
y les hable de ti. Se morían de celos sin conocerte
y yo me moría de alegría de tenerte                                            -a tiempos-.

Quién me lo diría cuando apareciste en aquella parada,
en aquel primer capitulo de nuestros días,
firmando un contrato de sonrisas y un sin final.

No nos queremos lo suficiente para arriesgar un poco por un todo
y mira que forma más estúpida de prequerernos sin presentimientos.

Mañana volveremos a las andadas,
correremos hacia ningún lugar
al que algún día diremos que fue nuestro,
como yo lo fui                                                       (tan tuya).

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