Hace más de medio año que nos olvidamos, pero ya sabes de esa forma en la que negamos seguir queriéndonos, esos días que llueven y vuelven tus abrazos, esas noches que se vuelven tan Luna que no recuerdas en donde nos dejamos el verbo ‘ser’ olvidado. No pasa nada hasta que mis manos me llevan a ti, aún estando a kilómetros de distancia. Maldita sea la tecnología y ésta manía mía de querer volver a donde una vez fuimos. Nuestras canciones han perdido el ritmo, ya no suenan igual, supongo que en tu coche el CD suena rayado si todavía no lo has cambiado. Tengo una lista que me lleva por toda la costa gallega con todos nuestros planes de futuro pasados, que estúpido suena decirlo en presente, sin ti a mi lado. Y es que la única manera de sentirte aquí es así, recordándote, hipotecando mi corazón a nuestros recuerdos porque sé que ambos sobrevivimos a esta sinrazón de la misma manera, aún sabiendo que no podemos volver a ser.

Unos días se hace cuesta arriba y otros por el contrario me siento en el borde de un precipicio, como si el mundo estuviese de acuerdo en que nosotros no era lo que merecíamos, como si hubiésemos merecido más alguna vez, si todo lo que queríamos lo teníamos de la mano. En que momento lo olvidamos.

He tropezado con todas nuestras fotos mientras colocaba mi vida en estantes, en todas ellas salías sonriendo sin imaginar lo que nos terminaría pasando. Pero en que momento íbamos a pensar que acabaríamos escupiendo ‘te quiero’ llenos de clavos ardiendo.

Anuncios