Si la veis por la calle caminar no le digáis nada

porque se sonroja a la primera de cambio,

tropieza con su propia sombra

y podría enamorar al sol en un pestañeo.

Y el mundo estaría perdido. 

Nunca lleva el pelo recogido,

como si estuviese pidiendo a gritos que la peinen,

que la mimen, que la quieran.

Pero no es apta para cardíacos,

pasa de cero a cien,

vuelve sin frenos y con ganas de llevarte por delante.

Y tú, sin poder evitarlo, querrás que te pase por encima.

Es alegría, tormenta y sonrisa.

Tiene unos ojos sabor café que te tendrán en vela cada noche,

hasta el día que ella no quiera más. 

Entonces lloverán pianos de tus ojos,

y tú no podrás evitarlo.                  Porque será tarde.

                              

                                                      @Hazmepoesia

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