Hace meses que nosotros dejamos de ser,
deshicimos todas las estaciones en cada discusión
y sólo nos reencontrábamos cuando apretaba el frío invierno.
Entonces estallaba la primavera y el verano entre tus piernas.
Volvíamos a querernos, más que nunca, nos creíamos capaces de todo
hasta de volver a ser sin temor a recaer en nuestros propios miedos.
Y pasaron los días, los meses y nos olvidamos –por partes
es complicado hacer la digestión de un amor.
Y sin suerte aquí estamos.
Sonríes desde la barra del bar y yo me vuelvo más débil.
Echaba de menos esa Luna en tu boca 
y las comillas que se te forman
cuando me miras de reojo queriendo -re-encontrarme.
 
Hasta que ella te agarra de la mano y volvemos a dejar
de recordar, de querer, de poder ser.
Te veo feliz, supongo que lo eres. 
Y yo te sigo queriendo así, también verte sonreír. 
Anuncios