Sonaba Andrés Suárez en mi risa,

mi ciudad anochecía mientras 
yo me sentía con ganas de querer
al primero que se cruzara en mi vida.
Gire la calle y ahí estabas,
intentamos no juntar miradas.
Pero que difícil es apartar la vista
del camino de tu boca, 
que un día aprendí de memoria
con todas sus curvas y mis historias.
Fui el trébol de tres hojas
con más suerte del mundo,
jamás dejaré de repetírmelo.
Una milésima de segundo,
una mirada bajo los gritos del silencio.
Los recuerdos dispararon
y nuestro presente por un segundo
se sintió herido.
Apartamos la mirada buscando fuera
de nuestro cuerpo un salvavidas.
Solos y sin suerte,
otra vez,
nos encontrábamos a la deriva.
 
                           @Hazmepoesia
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