“A veces el amor dura, pero otras en cambio duele” Adele.

 

Han pasado días, incluso semanas y sigues sin dar señales de vida

supongo que es hora de entender que no hay mayor señal de adiós
que la que nunca se llega a dar.
Que estoy a tiempo de guardarte en la caja de cosas bonitas
y no en la desastres de mi vida.
Pero siento el estúpido miedo de olvidarte, y me niego.
Quién querría olvidar esos ojos en los que tantas noches se perdió,
de los brazos que hicieron de paracaídas cuando estabas a punto de caer
o de esos lunares que tantos días iluminaron tu sonrisa.
Me niego, reniego del olvido y de tus manías si yo no estoy entre ellas.
Quién nos lo iba a decir,
yo que llegué a tu vida avisándote del peligro,
‘no te acostumbres a mí’ repetía una y otra y otra, y otra vez.
Ahora cuando me lamo las heridas recuerdo
que entre dientes me dijiste ‘seré valiente’ y lo fuiste.
Ganaste la partida y como un buen jugador de póker
tras ganar el mayor premio te retiraste sin a penas hacer ruido.
Y eso duele.
Porque yo seguiría apostando por ti.
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