Querido/a x:

Esta será la primera y la última carta que te escriba con un miedo atroz a no volver a ver a la persona de la que me enamoré perdidamente, tanto que por ridículo que suene me encontré al encontrarte. Pero; qué pasaría si algún día me fuese, qué pasaría si el Otoño estallase entre mis huesos. Qué pasaría si te encontrases con un adiós marchito en el pecho, qué sería de ti, de nosotros. Si eso pasase tú debes seguir adelante, yo por algún estúpido deseo del destino me quedaré aquí, mirando de reojo al amor que tuve la suerte de que fuese de mi vida. No te preocupes, no te empeñes en darle portazo al futuro y quieras quedarte a mirar algo que ya nunca más será. Sal, levántate y brilla. Ponte tan guapo/a como el día que nos conocimos y se libre. Vuela alto, lo más alto posible y no temas desprenderte en algún momento de mí, porque yo sé que el amor no se va ni se olvida en tres Abriles, no dejes que te engañen ni que intenten igualar tu pena, pero tampoco intentes poseerla. Quédate con lo bonito, con lo que fuimos de ser por los dos, por todas esas madrugadas esperando a que volvieras y cada una de las veces que llegué tarde y tú sonreías con un ‘lo bueno se hace esperar’ entre los labios. Que si esto alguna vez fuese ahora, no te culpes por todo lo que pudimos haber hecho y no hicimos. Si no lo hicimos fue porque había un mundo increíble bajo las sábanas al que pude llamar nuestro. Y allí, allí si que teníamos vitas al paraíso. No te quedes con la rabia entre los dientes, tú mejor que nadie sabes que si estuviese contigo lanzaríamos la película más triste por la ventana y saldríamos a bailar. Ponte tu mejor traje o sal en pijama, te vas a ver increíble igual, créeme yo que me enamoré de tus ojeras y de tu forma de caminar; como quien tiene por sorpresa un abrazo entre las comisuras de los labios. Canta nuestra canción hasta dejarte la voz, canta por los dos, no dejes de cantar; porque entonces el mundo si que sería injusto. Ahora que estás durmiendo y ni te imaginas lo mucho que te quiero, ahora que te ves tan dulce, ahora que tengo miedo. Ahora que puede que mañana sepa a pasado o que el futuro nos pise los talones. Ahora que es siempre entre tus brazos. Nunca podremos ser más ciertos de lo que somos ahora, y nadie será capaz de negarlo.

 

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