Yo no quiero que me quieras, ni si quiera he pedido que me salves. No sé cuales crees que son tus derechos para retarme, pero ambos ya sabemos que el amor termina en guerra y con un sólo superviviente en pie. Una vez dijeron quererme tanto que mi corazón quiso salir huyendo, porque si eso era ser querido no quería. No, así no. He tenido miedo de volver la vista atrás por si cupido estaba haciendo de las suyas, por si volvía a tropezar con tu sonrisa y las escusas se me terminaban. Por si tu ‘qué tal’ volvía a sonar a salvavidas y tus brazos seguían siendo los culpables de hundir mi flota. Que olvide las mil maneras que tenía de reírme cuando se trataba de huir. Que tú, que yo, que tan poco nosotros ahora. Yo no entiendo de la vida sin querer y tu sin querer olvidaste el amor en otra boca. No te culpo, como podría culparte por sentir, por olvidar, por huir; cuando yo lo hice primero. He recordado tus manías, tus ganas de encender el mundo y apagar el dolor en boca ajena. Las cien veces que me dijiste vete y corriste detrás de mí por miedo o por cobarde, por no saber ver lo que tenías delante. Ya no creo en las promesas, ni en la manera en la que me decías que como yo nadie. Ahora que vuelo sola, he recordado la libertad de quererme. He vuelto a verme brillar sin necesidad de tu luz. He entendido que después de ti sigo siendo yo.

 

 

@Hazmepoesia

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